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Los Comienzos de la Inmigración en LatinoaméricaArgentina: Gobernar es Poblar (1a. parte)
Dora Stürber
| El extenso país que es Argentina, parecía más extenso aún, despoblado como estaba a mediados del siglo XIX; se vivía asimismo una situación muy especial, ya que finalmente se había logrado la pacificación interna luego de largos conflictos armados, las fronteras con los indios habían dejado de ser una constante amenaza y la economía nacional se encarrilaba por la senda de un buen desarrollo. | Pero el mayor problema que enfrentaba el joven país ya había sido señalado por Domingo Faustino Sarmiento* en 1845, para quien el mal que aquejaba a Argentina era lo despoblado que estaba su enorme territorio. Contra ello, la única alternativa viable era la masiva llegada de "la inmigración industriosa de la Europa"; esa era su fórmula de pacificación, ya que sostenía que "con un millón de hombres civilizados, la guerra civil es imposible". Además, para cualquier joven y desierto país existía siempre el peligro latente de quedar en la mira de la política colonialista de naciones poderosas.
Foto: Llegada al puerto de Buenos Aires | | Otra idea a favor de la amplia apertura a la inmigración provino de Juan Bautista Alberdi -quien en sus Bases, publicadas en 1852, dio forma constitucional a la organización política de la República-; su genialidad ya entonces señalaba que el camino de la inmigración era el instrumento idóneo para estimular la población y el desarrollo del país. Con palabras que en estos precisos momentos podrían serles interesantes y aclaratorias a algunos políticos europeos, expresó: "no temaís que la nacionalidad se comprometa por la acumulación de extranjeros, ni que desaparezca el tipo nacional...no temáis la confusión de razas y lenguas...el suelo prohija a los hombres, los arrastra, se los asimila y hace suyos...". | | Se preguntaba además en su obra si se debía “...plantar y aclimatar en América la libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y Estados Unidos? Traigan pedazos vivos de ellos en las costumbres de sus habitantes, y radiquémolos aquí.” En Las Bases se encuentra el lema de la política demográfica liberal: gobernar es poblar. Y la única forma de hacerlo era facilitando la inmigración. | | Europa, por el contrario, vivía en esos tiempos profundas crisis sociales y políticas; los procesos de industrialización no alcanzaban a absorber las enormes masas de desocupados, sobre todo de agricultores y campesinos, y ante la escalada de conflictos internos los gobiernos de Inglaterra, Francia y Alemania -y posteriormente los de Italia y España- buscaron descomprimir la situación incentivando la emigración de sus ciudadanos hacia zonas coloniales. | | Todo ello predispuso a los países con necesidad de aumentar su población a implementar políticas concretas de fomento de la inmigración, y concretó un esfuerzo consciente de los gobiernos de entonces para sustituir antiguas estructuras, herencia de la sociedad colonial, por otras provenientes de países más avanzados industrialmente. En un marco más amplio -basado en las ideas de la famosa y esclarecida generación del 80*- esas políticas tenían tres objetivos básicos: inmigración masiva, educación universal y obligatoria e importación de capitales y desarrollo de formas modernas de producción. | Se viajaba en barcos atestados y la mayor parte del tiempo sobre cubierta
| | Muchos inmigrantes provenían de poblaciones alejadas de grandes centros urbanos o de los puertos desde donde zarpaban los barcos hacia América; para ellos, su partida coincidía casi siempre con el primer encuentro con una gran ciudad, con un puerto, con el mar. Las familias vendían todo lo que poseían para poder obtener la documentación necesaria para viajar, costearse los pasajes de segunda o tercera clase (los pasajeros de primera clase no estaban comprendidos en el status de inmigrantes) y quizás adquirir algunas herramientas esenciales para iniciar la vida laboral en América. El viaje mismo era una aventura, con pésimas condiciones higiénicas provocadas por el hacinamiento en las bodegas durante la larga travesía -duraba aproximadamente un mes- y la dieta inadecuada. Hacia fines de siglo se mejoraron las condiciones de viaje con la puesta en servicio de barcos de vapor. | | Interesantes son las recomendaciones que publicaban entonces las guías para los viajeros; en ellas se aconsejaba proveerse de suficiente cantidad de naranjas, limones y azúcar, que servirían durante el largo viaje como refresco o como antídoto para combatir el mareo; a quienes pudieran, les aconsejaban llevar la mayor cantidad de ropa interior, ya que "la higiene es una de las condiciones indispensables para hacer un buen viaje y sentirse bien a bordo; de modo que todos deben lavarse cuanto pueden y no permanecer bajo la cubierta sino a la hora de dormir y cambiarse, si es posible, la ropa interior al menos una vez por semana". | | Hasta aproximadamente 1870, los inmigrantes llegados a Argentina eran en su mayor parte ingleses, franceses y alemanes. Los italianos y españoles, que luego serían mayoría, comenzaron a llegar más tarde, cuando la inmigración se convirtió en un fenómeno masivo. También arribaron, en menor proporción, rusos, polacos, lituanos y de los países balcánicos. Los árabes también constituyeron un importante aporte, en especial los sirio-libaneses. Resumiendo, puedo decirse que durante esos años la mitad de los inmigrantes llegados al país eran italianos, aproximadamente una tercera parte españoles y el resto estaba constituido por otras varias nacionalidades, en especial polacos, franceses, rusos y alemanes. Años más tarde, en el período comprendido entre las dos grandes guerras, se produjo una importantísima inmigración alemana, polaca y eslava. | | Entre 1869 y 1895, fechas de los dos primeros censos nacionales, la población de la República Argentina aumentó de unos 1.700.000 a casi 4 millones de habitantes; hasta 1930, se habían llegado casi a 12 millones, con una tasa anual superior al 3 por ciento. Ningún otro país de América Latina tuvo un crecimiento similar. El país recibió a la inmigración con los brazos abiertos, ya que la mano de obra era escasa, y esa política de apertura tuvo su anclaje legal en la mismísima Constitución (1853, con reformas en 1860, 1866, 1898, 1957 y 1994), en cuyo preámbulo se expresa: ...“asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino...” | | Cuando se inició la política inmigratoria, el desierto pampeano -enorme extensión de territorio- era propiedad del Estado: tierra pública desierta que había que poblar. Pero los inmigrantes no sólo se asentaron en el campo; al contrario, las concentraciones urbanas -ciudades y pequeños pueblos- los atrayeron y la mayoría se asentó en ellas, dedicándose a actividades comerciales, industriales o trabajando en el desarrollo de los ferrocarriles. En esa época comenzó el gigantismo de la ciudad de Buenos Aires; con las dificultades de vivienda, proliferaron las humildes casa de inquilinato (conventillos), con sus secuelas de hacinamiento, promiscuidad, falta de higiene y deficiente nivel sanitario. La inmigración proveyó de mano de obra abundante y barata, aseguró la ocupación real de tierras de frontera, neutralizó los reclamos de propiedad de la tierra de parte de los nativos y permitió la captación de capitales fuera del territorio nacional. | | Es interesante conocer los apelativos que estos inmigrantes recibían, que por otra parte mantienen todavía vigencia en la actualidad: como una gran mayoría de los españoles inmigrantes provenían de Galicia, fueron llamados en general gallegos; a los italianos se les apodó gringos o tanos; a los judíos se los llamó rusos; los croatas y serbios, por ingresar con pasaporte del Imperio Austro-Húngaro, fueron llamados austríacos; los árabes (generalmente sirio-libaneses) y armenios, fueron y siguen siendo los turcos. | | Fue una época de excepcional crecimiento económico, debido al fuerte aumento de las inversiones y al incremento de la producción agrícola. Se produjo la expansión del mercado interno y el auge de los negocios y la especulación producto del espíritu de lucro, mientras que paralelamente se sentaban las bases de una agricultura extensiva y una incipiente industria. El impacto provocado sobre la estructura social del país por esa gran masa de extranjeros se observó en todos los niveles, pero sobre todo se manifestó en las asociaciones gremiales, constituídas principalmente por extranjeros, que tomaron una posición enfrentada al poder social y político establecido. Como consecuencia de ese proceso, el anarquismo y el socialismo cobraron vigor e importancia, dando lugar a tensiones sociales y movimientos políticos desconocidos hasta entonces en el país. | | Son destacables las diferencias demográficas que presentaba el país al final del período colonial con respecto a otras naciones latinoamericanas; Argentina tenía muy pocos habitantes, entre los que la población indígena sólo representaba una pequeña proporción. México, Perú y Colombia contaban con varios millones de habitantes, que en gran proporción eran indígenas. Brasil contaba con una importante población de origen africano. La llegada masiva de inmigrantes europeos a Argentina modificó sustancialmente la estructura económica, social y cultural urbana y rural; a diferencia de lo que pasó en Estados Unidos, Argentina recibió una inmigración proveniente de países con otros parámetros culturales, de características agrarias y pastoriles y de formas políticas autoritarias, que al establecerse en el país contribuyó a cambiar las ideas y la mentalidad el argentino nativo. El proceso de adaptación fue lento, y también lento el de aceptación de esa enorme masa de inmigrantes con tan diferentes particularidades. Pero finalmente la asimiliación se produjo, y surgió una nueva personalidad nacional producto de esa mezcla de tan distintos elementos sociales. Se observa esa asimilación en el argentino actual y en casi todos los órdenes: en la gastronomía, en el lenguaje, en la literatura y -donde quizás mejor se aprecia- en la música popular: el tango es claramente un producto de la mezcla híbrida entre el antiguo payador de tierra adentro y el extranjero que aportó otras variaciones para hacer surgir así una música orillera, la milonga, dando lugar así posteriormente a la formación de las primeras orquestas de tango. | | Como resultado desfavorable de este aluvión inmigratorio que cambió la faz del país, puede citarse el hecho de que contribuyó a acentuar algunos desequilibrios regionales y aceleró la concentración urbana, un fenómeno que aún persiste en la República como uno de los problemas a resolver. | .
*Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888): educador, escritor, periodista; presidente de la Nación entre 1868 y 1873. | | **Generación del 80: grupo de políticos, literatos e intelectuales -todos ellos cronistas de su época, de mentalidad liberal- que definió las nuevas pautas culturales y políticas por las que se encaminó el país. Entre ellos pueden citarse a Lucio V. Mansilla (militar); Eduardo Wilde (médico y político); Miguel Cané (diplomático, legislador y escritor); Lucio V. López (jurista y magistrado), y muchos más. - | | NOTA: este artículo originalmente fue publicado en Chasqui - Revista de Iberoamérica- (Berlín) como primera nota de una serie sobre Inmigración en América Latina, a partir de febrero de 1999. La presente versión y las subsiguientes han sido corregidas y aumentadas. | | | |
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