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Entrevista
Un poeta por la pazEl premio nobel alternativo en una charla sobre literatura y el mundo
Simone Braun de Aguirre
Fernando Rendón es premio Nóbel alternativo por su labor por la paz al frente del Festival Internacional de la Poesía de Medellín. El fundador de este evento, que hoy en día es el más importante de este genero en el mundo recita y convoca la paz en las armoniosas melodías de sus poemas, la exige, la llama, la conjura, y la ve próxima, “Colombia se encuentra en un momento histórico, la quieran callar, no hay quién pare la fuerza de la poesía”, pues para él, es la naturaleza, la vida misma.
En la volatibilidad de un instante y con la poca monta de un soplo de viento habla de circunstancias pesadas como que la política y la muerte se metieron en su vida, tanto que tuvo que hacer de ellos poesía. No tiene miedo de morir, pero si atentan contra su vida no quiere “arrastrar a nadie”, por eso evita multitudes. Reconoce la importancia vital de la naturaleza para nosotros y afirma que si no hubiera hombres igual habría poesía; la vida misma; la misma naturaleza es la poesía y, está en las plantas y los animales, ella transporta la voz del pueblo y es intermediaria entre las fuerzas mágicas y la gente.
¿Qué quería ser antes de ser poeta?
Fernando Rendón: Nunca pensé en ser poeta o en no serlo, ni en ser otra cosa que no fuera poeta de profesión. Fue un camino que fui recorriendo sin dirigirme hacia ningún lugar. Pero mi padre fue amigo de algunos poetas importantes colombianos como León de Greiff, había reuniones frecuentes en mi casa, de intelectuales, periodistas y artistas. Mi papá tenía en su biblioteca libros de poesía. Cuando tomaban sus cervezas, recitabamos poemas de memoria de famosos poetas colombianos. En mi percepción de ahora, pienso que mi papá era un alma poética, un espiritú bondadoso, sensible; decía que hablaba con las piedras, con los animales, y sin darnos cuenta, fue estimulando en nosotros, en mis hermanos y en mí, especialmente, el deseo de leer, de abrir la posibilidad de la percepción de la unidad, por fuera de la cotidianidad. Empecé a leer desde los seis años muchas veces hasta tarde debajo de las cobijas con una linterna cuando apagaban la luz, no sólo poesía, sino literatura para niños y luego de adolescentes, de aventura, como Julio Verne. Luego a los diez, once años cayó en mis manos la Iliada de Homero y fue un descubrimiento tremendo para mí. No sé cuánto comprendía de lo que estaba leyendo pero me apasionaba toda esta historia extraordinaria de batallas narrada por un poeta.
|  Al fundar el Festival de Poesía en Medellín, que actualmente es el más importante del mundo en este genero, usted dijo que su propósito es “emplear la poesía como un arma contra el terror y penetrar con ella poco a poco todos los campos sociales y la sociedad colombiana”. En ese sentido, ¿qué éxitos ha logrado el festival?
El primer éxito que ha logrado el festival es que la poesía sea popular, que haya llegado a todas las capas sociales, tal vez sea el único escenario donde desde la poesía, personas de todas las vertientes políticas, económicas y sociales puedan convivir en un ambiente plural, tolerante, muy pacífico en medio de una ciudad que en un momento ha sido la capital mundial del narcotráfico, como la capital de la violencia y del miedo, con índices terribles de homicidios: en la década de los noventa, cuando se desarrolla el festival, en Medellín hay unos 45.000 muertos anuales, más o menos la misma cifra o mayor que las víctimas por muerte violenta en Europa occidental. Existe toda esa violencia, casi siempre política, casi siempre contra los luchadores por un cambio social y político y también en contra de muchas víctimas inocentes, de parte de muchos actores armados: del narcotráfico contra el Estado, de la delincuencia común, del Estado contra la izquierda, y sectores beligerantes de la izquierda contra el Estado, En contra de todo ese terror, en contra de toda esta matanza se abre paso el deseo ferviente de la gente colombiana por la vida, por la dignidad, por la verdad y yo creo de ahí la poesía ha penetrado profundamente en Medellín y otras ciudades colombianas.
¿Es cierto que en el 2003 ha recibido advertencias de funcionarios del Estado sobre amenazas de los paramilitares en contra de su vida, si se celebraba el primer encuentro de poesía por la paz?
Sí.
Y al celebrar este encuentro en junio de este año, se han repetido esas amenazas?
No, porque estamos en otro momento político, han pasado cuatro años, hay una voluntad manifiesta de un sector considerable de los artistas, intelectuales y periodistas colombianos de asumir una actitud mucho más crítica, trascendiendo el tiempo de censura y autocensura que ha habido en Colombia todas estas décadas. Para mí es un momento histórico. Este encuentro ha dejado un documento que han firmado más de 700 artistas e intelectuales colombianos y también de otros 63 países, entre ellos los participantes del Festival Internacional de Poesía en Berlín. El documento expresa la voluntad de un ajuste de cuentas entre los colombianos y de fundar y encabezar un movimiento cultural por la paz de Colombia. En el evento constituímos una coordinadora nacional del movimiento y creo que es un movimiento irreversible, con gente muy positiva participando en su constitución. No sé si sobrevendrán amenazas, pero espero que el movimiento se afiance y que se convierta en una experiencia, un fenómeno, en una circunstancia donde los poetas y artistas complementen las luchas sociales de los colombianos por una verdadera democracia, de la que carece Colombia, democracia en lo cultural, en lo económico, a nivel social. Que sea un movimiento impresionante para que haya un acuerdo humanitario y para que haya un diálogo por una paz definitiva en Colombia.
|  El Festival de Poesía de Medellín ha sido boicoteado por los medios
¿Cuánta libertad de expresión, cuánta libertad de la poesía hay en este momento en Colombia?
Los medios de comunicación no cubren el festival de Medellín, ni han cubierto el Festival Internacional de la Poesía de Berlín. Supongamos que no es una actitud deliberada a nivel de comunicación de Alemania y de Colombia de no cubrir los eventos fundamentales de poesía. Si no fuera una actitud deliberada, querría decir que haya una gran ignorancia de parte de la mayoría de los periodistas de Alemania y de Colombia respecto a que es la naturaleza de la poesía, cuál es su función histórica y social. Porque sin la poesía no se puede avanzar en la conformación de la vida humana. Se habla mucho del progreso y del desarrollo de los medios de producción, de los medios de subsistencia, de los medios de comunicación, que pudieran ser un gran beneficio para toda la humanidad pero sin embargo ese progreso material y económico no se corresponde con el escaso desarrollo del espíritu humano todavia involucrado en tantas guerras. Un espíritu tan insensible al dolor de la mayoría de la humanidad, como víctima de las necesidades más elementales, como la ausencia de solución de los problemas más primordiales, como p.e. el agua: muchos millónes de personas carecen del derecho al agua, también del derecho a la salud y a la educación. Por eso no se corresponde el progreso material con un progreso espiritual y cultural de los seres humanos.
Y supongamos que es ignorancia, pero en el fondo yo sé que es una ignorancia deliberada de la gran fuerza de la cultura, de la naturaleza y de la poesía. El capitalismo no quiere saber nada sobre la naturaleza de la poesía, sobre la construcción social de la poesía, porque ella tiende a ser dialogante, tiende a ser comunicante, tiende a unir a los seres humanos, tiende a alimentarlos y a incentivarlos a empezar una vida nueva. Porque la solución de los problemas materiales no sería suficiente, pués uno no esta sólo para comer, para vestirnos, para seguir un modo de vida, como nos lo ofrece de una manera generosa, entre comillas, este sistema que vivimos. Porque nosotros, los seres humanos, estamos destinados a una vida más alta, a vivir la plena vitalidad, la plenitud de las facultades de los sentidos, de la inteligencia y de la imaginación creadora y no nos imaginamos realmente qué pudiera ser la vida, si todos los seres humanos tuvieran todo lo necesario material, cultural y espiritual para desarrollarse como seres libres. Sería el paraíso y de eso se trata, la poesía busca el paraíso y el sistema, que nos tiene sometidos, nos quiere mantener más o menos paralizados, encamisados en el infierno.
Usted dice que si Carlos Gaviria gana las elecciones en el 2010 “todas las dimensiones de la vida en Colombia se renovarán”. ¿Por qué se promete tanto de una figura políticia?, o hablando en otros términos, ¿Gaviria podría ser un Chavez a la colombiana?
Creo que el camino que lleva Gaviria es bastante diferente de un Chávez en su formación académica. Aprecio mucho la labor del presidente Chávez, pero Carlos Gaviria por su concepción de la política, por la situación tan específica, tan singular de la vida política de Colombia, es bastante diferente de un Chávez. No pienso que Chávez haya sido de ninguna manera un dictador, él ha sido elegido y reelegido democráticamente por una inmensa mayoría de venezolanos, pero estamos hablando de otro contexto y de otro país. Pienso que Carlos Gaviria como humanista que es, representa en una situación histórica creciente que está posicionando en Colombia la resistencia del pueblo colombiano frente a una dictadura camuflada. Alvaro Uribe Velez ha sido reelegido fraudulentamente y mediante el apoyo de los paramilitares, que han ejercido una intimidación armada sobre los electores en muchos lugares del país. Pero se llevarán una sorpresa en el 2010, justamente en el momento de mayor declive, de mayor decadencia del proyecto histórico de la burguesía colombiana, apoyado en el terrorismo de Estado, apoyado en una matanza que no tiene paralelo en América Latina y tal vez en el mundo. Durante los últimos 50 años han muerto más de 500.000 colombianos, hay unos seis candidatos presidenciales asesinados, cuatro millones de desplazados, 30.000 desaparecidos, para no hablar de los secuestrados, que es un gran error de la guerrilla colombiana de ejercer una forma de lucha, que no tiene nada que ver con el marxismo leninismo.
Y en ese entorno Carlos Gaviria representa una figura que nos es radical, que no es excesiva en su planteamiento, que tiene un gran consenso dentro del pueblo colombiano, dentro de las capas medias, de la intelectualidad. Él fue uno de los primeros que firmó la carta que estamos circulando y es un hombre extraordinario, apacible, hondo, culto y es un demócrata en todo el sentido de la palabra.
Usted es poeta, pero su poesía tiene una vertiente bastante política, también la fundación del festival de poesía fue una reacción a la situación política. ¿Cuánta política puede aguantar el arte? O sea, ¿existe el arte dentro de una función política?
Una pregunta muy importante en el momento en el que vivimos, porque hace unos 40 años, en los años 60, 70 existía la llamada “literatura comprometida”. Era un lema recurrente entre los debates en los medios. No pienso que queremos comprometernos con la misma política sino pienso que la situación política en Colombia se ha vuelto tan áspera, tan violenta para la vida de los ciudadanos, que se volvió inevitable opinar, conceptuar, escribir, hacer arte como reacción a esta hostilidad, hacia la vida, hacia la cultura. Hacemos arte y hacemos poesía y hacemos cultura y una expresión de ello es la de un desarrollo extraordinario del Festival Internacional de Medellín. Y no es una actitud que quiere ser política sino que resulta ser política en un país donde no hay libertad de expresión, donde hay censura de los medios, donde hay autocensura de los poetas e intelectuales. Resulta política que se reuna tanta gente, tanta gente quiera expresar su pensamiento sobre la realidad. Por eso me parece una situación distinta y no estamos proponiendo la participación del arte en la política sino que la política se metió tanto en nuestras vidas que tenemos que hacer arte a pesar de la situación y en contra de toda esa circunstancia anómala.
En Berlín participó en una lectura internacional, que formaba parte de una serie de eventos bajo el lema de “el poder del lenguage”. Usted mismo llamó a la poesía el cuerpo del lenguaje. La poesía no figura en el concierto de los poderes del mundo, sin embargo ¿la poesía tiene una fuerza mágica detrás de todo lo que se ve?
Pienso que la poesía no es algo mágico, eso le corresponde más bien a los orígenes de la poesía y a los orígenes de la civilización, a los poetas chamánicos, a los poetas irlandeses antiguos y a los poetas indígenas actuales. Es magia con la que esos poetas que aparecen como intermediarios entre las fuerzas mágicas y la comunidad evocan unas potencias invisibles a través del lenguaje y mantienen fuerte y ferrea la unidad de las comunidades en medio de la adversidad. No pienso que la poesía es una fórmula mágica sino que es la voz del pueblo. Es la voz profunda de la naturaleza humana y de la naturaleza toda. La poesía involucra también los intereses profundos y estratégicos de la naturaleza y de la sociedad humana. En ese sentido me parece que la poesía es donde tiene más cuerpo el lenguaje, donde el lenguaje se hace más vital, mas vivificante, más creador y que esta llena de futuro y de porvenir. Me parece el único lenguaje posible frente al deterioro del lenguaje que adviene. La poesía es el lenguaje de la pertenencia de los individuos a las colectividades y en la medida en que retroceda “este lenguaje deteriorado”, la poesía es el único lenguaje que queda, pues representa la esperanza de la unidad de todos los seres humanos. Cuando ello suceda, la poesía estará llena de sentido y será el cuerpo del pueblo y será el cuerpo del lenguaje y será el cuerpo de la acción transformadora de la existencia humana.
|  La poesía ¿tiene su propia forma de llegar o necesita los medios tradicionales como vehículo?
Tiene caminos propios y también usa otros caminos tradicionales. La poesía necesita sin duda los medios de comunicación. P.e. nosotros acabamos de subir a internet la primera colección mundial de poesía en video, hay 207 poemas, de poetas de 206 países. Los medios tecnológicos son un camino abierto para ser utilizado por la gente; y a pesar de que haya tanta basura, resultan ser un medio inteligente. También utilizamos la televisión como canal: emitimos un programa de poesía semanalmente y promovemos el festival a través de ese medio. Estamos haciendo un CD-Rom con los poemas de las participaciones en el festival de todos los poetas internacionales de todos los años del festival. Será un instrumento fundamental para ser utilizado en los colegios como una forma de actualizar los conocimientos de los profesores, de los estudiosos de la literatura, de los poetas y de toda la gente que ama la poesía. También hemos repartido 190.000 programas de mano. Estos son los medios tradicionales que utilizamos, pero también hay otros medios y necesitamos la imaginación suficiente para crear otros medios. También hay los diálogos entre personas, los círculos de lectura, que se reproducen de una forma impensable en Colombia; en Medellín hay muchos círculos de lectura. Otro medio vital es el entusiasmo que genera el festival de Medellín y es enorme. Y el festival es un medio en sí mismo, porque se comunica de una manera tan poderosa con toda la población a pesar de la ignorancia deliberada de los medios, que no quieren aceptar que exista este evento. Tanto que cuando recibimos el premio Nóbel en Estocolmo en diciembre sólo un medio colombiano informó de la ceremonia: es ignorancia deliberada contra la poética en Colombia y en el mundo.
¿La poesía necesita un receptor, un oyente, o el sólo hecho de que un poeta piense un poema puede transformar?
Pienso que la poesía no está sólo en el poema o el poeta o en la comunicación entre el poeta y la gente, la poesía es una expresión cotidiana de la vida. Digamos que la escritura no es propia del poeta. Hay una fuerza que hace que todo crezca, que todo florezca, que no es dios, sino que es la vida misma, y esa es la poesía: está en todos los cachorros, los animales, es tanta belleza, tanta alegría, tanta exuberancia. Para mí, esa es la poesía, no sólo el poema. También está en los poemas, pero si no hubiera escritura, si no hubiera humanos, también habría poesía. Siempre habrá poesía aunque la humanidad desaparezca.
Le agradecemos la entrevista a Fernando Rendón.
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