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Berlin
La caída del Muro de Berlín y el derrumbe de un sistema.¿Dónde estaba el Muro?
Dora Stürber
| Era una típica noche de noviembre, fría, húmeda, cuando la conmoción se apoderó de esta ciudad, tan acostumbrada históricamente a las conmociones. Era la noche del 9 de noviembre de 1989; sin que hubiese signos que pronosticaran un suceso de esta magnitud, excepto las ya establecidas manifestaciones que exteriorizaban el creciente malestar de la población, las huídas de alemanes del Este por Hungría y Austria y los cambios en el seno del gobierno de la entonces República Democrática Alemana (DDR), sorpresivamente, alrededor de las 11 de la noche, los portones se abrieron, las barreras se levantaron, los obstáculos de cemento armado con nidos de alambre de púas en los puestos fronterizos fueron hechos a un lado, y hasta los VOPOS (Volkspolizei, los miembros de la Policía Popular), los adustos y temidos cancerberos, de seculares rostros imperturbables, esbozaban una sonrisa incrédula, demostrando no sólo sorpresa sino directamente “no saber qué hacer”. Ante el asombro de todos, Wessis y Ossis (la gente del Oeste y del Este), de los que estábamos allí o de los que veían por televisión cómo se iban desarrollando los acontecimientos, en cuestión de minutos, segundos casi, comenzó a fluir por lugares antes infranqueables una marea humana; siguieron las columnas de autos, esos casi inverosímiles vehículos de dos tiempos y carrocería plástica que le dieron movilidad durante años a la población de los países del Este, apestando la fría noche con sus escapes y tronando sus bocinas. Perfectos desconocidos nos abrazábamos, nos saludábamos y llorábamos juntos. Los recién llegados, casi todos de mediana edad, eran personas que habían vivido sólo a unas calles de allí durante toda su vida, pero nunca habían podido trasponer un pie más allá de ese muro vergonzoso. |  El Muro en las cercanías de la Puerta de Brandemburgo (1989) | | En menor escala, también se produjo la migración hacia el este, hacia ese territorio hasta entonces severamente vigilado y accesible únicamente después de pasar los trámites fronterizos y pagar el óbolo de entrada: 25 DM que debían obligatoriamente cambiarse 1 a 1 con los marcos orientales, cuando la real cotización de ambas monedas era de 1 a 7. Y unos para un lado y otros para el otro, así comenzó a vivir Berlín una de las noches más inolvidables de su movida historia. | Esa cárcel, ese presidio de alta seguridad, el oprobio de hacer vivir a hermanos 28 largos años separados por un muro, quedó deshecho en cuestión de minutos.
|  Plano de los sectores de ocupación de Berlín (1945-1990) entre Estados Unidos, Francia, Inglaterra (Berlín Occidental) y la U.R.R.S.(Berlín Oriental). La línea central en amarillo, que atraviesa el plano, indica el trazado del Muro. |  Los mismos sectores de ocupación en el territorio alemán. El sector ruso (en rojo) se corresponde con el territorio de la República Democrática Alemana (DDR). | | Y allí comenzó otra época; los cambios producidos desde entonces han sido tan dramáticos, tan brutales, que el recuerdo agradable de aquella noche del jueves 9 de noviembre de 1989 y los de los días subsiguientes, con un Berlín convertido en jolgorio, parecen pertenecer a una película nostálgica. La caída del Muro precipitó la propia caída de un sistema que pretendía -como quiso antes también el III Reich- perdurar en la historia. Los cambios en la propia cúpula de la República Democrática Alemana se sucedieron y la situación sólo pudo mantenerse unos meses más. Llegó la reunificación tan soñada, y las mieles se derramaron sobre el valeroso hermano que había decidido cambiar un sistema perverso por otro que intuía como la panacea para todos sus males. El proceso aportó luces y sombras. Familias enteras volvieron a reunirse; se podía viajar libremente, adquirir bienes y degustar productos exóticos; pero también llegó la desindustrialización por la falta de adecuación de muchas empresas a los nuevos desafíos; se conocieron altísimas cifras de desempleo (actualmente, casi el 18 por ciento) y la brecha este-oeste sigue abierta. A 15 años de la caída del Muro, por la misma labor, los trabajadores del Este siguen cobrando salarios inferiores que los del Oeste. |  Hito en la frontera entre ambos estados alemanes antes de la reunificación. |  Sector de Muro en la Bernauer Strasse, un lugar donde los 28 años de separación de la ciudad se vivieron de modo especialmente dramático. | | Las perpectivas en el corto y mediano plazo, fundamentalmente para la juventud, no brinda esperanzas. El descontento ya tiene voz y voto: manifestaciones de protesta y llegada al Parlamento de partidos de extrema derecha, que encuentran el eco propicio para hacer oír sus voces destempladas. El estado social protector y magnánimo que distinguió a Alemania, haciendo agua por los cuatro costados, se hunde lentamente. Una población en retroceso, con una media de crecimiento demográfico insuficiente para asegurar la reposición generacional, ponen sobre la mesa de discusión los candentes temas de inmigración, asimilación, integración, nacionalización. | | Las pasadas experiencias de la vida insular de Berlín occidental y los detalles diarios en la antigua DDR se van diluyendo en la memoria colectiva: sólo persiste en el recuerdo de quienes vivieron esa época. A primeros días de noviembre se publicó una encuesta que informó que casi el 40 por ciento de la población alemana (en general entre la gente joven) no saben qué pasó el 9 de noviembre de 1989. | Evidentemente los cambios de estos 15 años, que la caída del Muro precipitó, significaron también la caída de un sistema y hasta de una ideología y por lo tanto no se circunscribieron sólo a Alemania, pero en Berlín se hicieron palpables y la ciudad comenzó a latir con otro pulso, a vivir en otras dimensiones. El Muro ya es sólo un recuerdo; quedan algunos restos conservados con fines turísticos y/o recordatorios que lucen aislados y ajenos a los dramáticos cambios producidos a su alrededor, extraños en su nuevo entorno y tan poco ilustrativos de lo que fueron y representaron que resulta muy difícil brindar una explicación convincente a un recién llegado a la ciudad que pregunta, curioso: -¿dónde estaba el Muro...?
La caída del Muro de Berlín
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